Mientras te hago la cena, descubro la magia de la materia. Todo esto antes era materia virgen, cruda. Se diría que desgastada. Pero apenas comienza el fuego, y el color se exacerba en los ingredientes.
Eres el puente para mis desvaríos y reflexiones. Eso pasa cuando estás enamorada: te fijas en las cosas mínimas que antes no tenían importancia. Como el valor de la llama baja para calentar a fuego lento lo que será un manjar.
Así son las cosas bellas: se sellan (como el atún) a fuego lento. Como los besos de los amantes que se reencuentran en cada vida, como las soldaduras de las puertas de las cajas fuertes.
Te amo, Gracias por dejar experimentar contigo los sabores.
Eres mi sabrosaeador favorito.
Felices cinco primeros meses.
jueves, 17 de diciembre de 2015
sábado, 5 de diciembre de 2015
martes, 17 de noviembre de 2015
Abres tus palmas entregando la brisa
su casa de agua y sus ventanas de híbridos mares
acurrucados entre el cielo y el suelo;
su tierra de fuego en el medio
y como si tu cuerpo tratara los cantares
trajiste la llama que en mí recuperó la risa.
Abro mis manos a tu tierra media
tan fresca, tan húmeda, tan amante ciega.
Coloco la maleta llena de mis trajes
de líderes, putas, maestras y astronautas.
Desnudo mi memoria
estabas aquí desde siempre
pertenecía a tu rumbo más que a mi sombra.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Cada vez que hablas de literatura me dan ganas de decirte que eres mi mejor maestro. Nunca creí que el siglo XX y lo que llevamos de éste tuvieran tantas palabras para deslumbrar hasta al más escéptico de los conocedores. Y sí: todo es de un bello reciente y al mismo tiempo, fragmentario (pero ya no veo al fragmento como vidrios que cortan y hieren, sino como estrellas terrenales que vienen a iluminarnos el camino)... Es por que es así, lo sé. Pero también porque así me lo enseñaste tú.
jueves, 22 de octubre de 2015
Hoy hicimos el amor. Como otras tantas veces,ya sabes, es el agua que nos limpia y nos llena de una reverberación llamada amor, dulzura, terneza (me gusta esta palabra, ya casi arcaica). Hacer el amor con un felino es casi igual a quitarse el nombre, o a desnudarse de todo, como decía Pessoa ("desnudo todo lo que aprendí", dice un poema suyo, luego te lo presto para que lo leas), y tirarse desde la orilla de la Tierra, allá, donde la tortuga medieval guarda su colita dejando un abismo de estrellas. Eres fuego que humedece mis ojos, Jesús. No soy capaz de llorar en el acto amatorio (en verdad, es lo único en donde no puedo llorar), pero más de una vez he sentido ese rumor de agua recorriéndome la espina dorsal cuando arqueamos las horas y exploramos nuestra capacidad de ser agua.
Y al recostarme junto a ti me llega una paz... no sé si a veces te insisto en hacer el amor porque me gusta gritar que me vuelves a la vida con tu lengua, tus manos y tu sexo, o si es porque muy en el fondo sé que necesito esa paz tan nuestra, porque la paz que yo conocía no es la misma a la que experimento ahora, y es ahora cuando comprendo porqué dicen que cuando hay más de dos se encuentra dios. Es cierto. Yo lo percibo, a veces a lo lejos, a veces en un instante como de rayo que petrifica mis horas muertas, las que estaban antes de ti. Otras, lo siento muy cerca, como recostado sobre tu hombro, junto a mi cabeza.
Sé que hacer el amor no es lo único (no debe serlo) que hace una pareja. Pero hoy entendí que yo estaba sequísima, y lo más seguro es que insista muchas veces en compartir el lecho. Tú le diste paz y sentido a mi cuerpo con la primera penetración. Con tus manos, yo fui capaz de abrir la puerta y entrar a tu casa: tu corazón.
Hoy hicimos el amor...
Y al recostarme junto a ti me llega una paz... no sé si a veces te insisto en hacer el amor porque me gusta gritar que me vuelves a la vida con tu lengua, tus manos y tu sexo, o si es porque muy en el fondo sé que necesito esa paz tan nuestra, porque la paz que yo conocía no es la misma a la que experimento ahora, y es ahora cuando comprendo porqué dicen que cuando hay más de dos se encuentra dios. Es cierto. Yo lo percibo, a veces a lo lejos, a veces en un instante como de rayo que petrifica mis horas muertas, las que estaban antes de ti. Otras, lo siento muy cerca, como recostado sobre tu hombro, junto a mi cabeza.
Sé que hacer el amor no es lo único (no debe serlo) que hace una pareja. Pero hoy entendí que yo estaba sequísima, y lo más seguro es que insista muchas veces en compartir el lecho. Tú le diste paz y sentido a mi cuerpo con la primera penetración. Con tus manos, yo fui capaz de abrir la puerta y entrar a tu casa: tu corazón.
Hoy hicimos el amor...
martes, 20 de octubre de 2015
Plena
de tu fémur izquierdo
yo
voy dibujando una línea sobre el mar
para
cuando lleguemos a estar juntos
bajo
una constelación circumpolar
llamada
Casiopea
o
sobre los campos de magnolias escondidos
en
mi historial de pinturas imaginadas en verso.
Plena
de navíos de ti
de
tu omóplato servido en mi vientre
cobijo
mi cuerpo bajo tu aroma:
vengan
octubre y Cetus o sepia de soles
dejé
de temerle al mundo
sólo
por causa de tu corazón tan bello.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Comí mi primer subway mientras esperábamos la peli francesa que se proyecta dentro del tour, y sobre la servilleta que estaba destinada a cubrir mi galleta especial, escribiste algo sobre los puntos detonantes de una historia, los contrapuntos para darle ritmo, el story board.
Entré a la sala con ojos diferentes: mi hombre sabe de semiología. Encontrar, además de todo lo que eres, esta virtud, me hace pensar qué tan real eres, y cómo fue que no habías llegado antes.
Me excitas las neuronas. O tal vez haya sido el subway...
Nah. Tu cerebro me provoca orgasmos. Nunca dejes de hablarme del mundo que has leído y conocido.
Entré a la sala con ojos diferentes: mi hombre sabe de semiología. Encontrar, además de todo lo que eres, esta virtud, me hace pensar qué tan real eres, y cómo fue que no habías llegado antes.
Me excitas las neuronas. O tal vez haya sido el subway...
Nah. Tu cerebro me provoca orgasmos. Nunca dejes de hablarme del mundo que has leído y conocido.
martes, 8 de septiembre de 2015
Toma esta agua en llamas
mi casa incendiada de aire sucio
mi habitación inundada de tierra caliza.
Pareciera que nunca podría darte
el antiguo palacio fundado sobre mi nombre.
Nunca recuperé la sombra ni su piedra.
Mi palacio ahora es un planeta
tan pequeño como para que vivan millares
tan grande como para que tú seas el rey
en cada una de sus redondas esquinas.
Tomaste mi nombre y mi agua y mi llama
la casa a medio hacer porque yo no estaba en tierra.
Fundaste mi palacio con las memorias de mí
que tú descubriste al amar mis otros ojos
los ocultos, los que no cantaban.
No quise recuperar la sombra ni su piedra.
Quise moldear la luz en mis caderas
para recibir tus pasos
cuando a tu palacio vinieras.
mi casa incendiada de aire sucio
mi habitación inundada de tierra caliza.
Pareciera que nunca podría darte
el antiguo palacio fundado sobre mi nombre.
Nunca recuperé la sombra ni su piedra.
Mi palacio ahora es un planeta
tan pequeño como para que vivan millares
tan grande como para que tú seas el rey
en cada una de sus redondas esquinas.
Tomaste mi nombre y mi agua y mi llama
la casa a medio hacer porque yo no estaba en tierra.
Fundaste mi palacio con las memorias de mí
que tú descubriste al amar mis otros ojos
los ocultos, los que no cantaban.
No quise recuperar la sombra ni su piedra.
Quise moldear la luz en mis caderas
para recibir tus pasos
cuando a tu palacio vinieras.
martes, 25 de agosto de 2015
Hoy, mientras comíamos, observaba tus manos, la parsimonia de tus movimientos. Pareciera que hasta degustas el aire, jamás había visto a un hombre usar los cubiertos con la elegancia del prestidigitador y el donaire del rey. Creo que así comes el resto de las cosas que rodean tu vida, eres de los que dominan la gracia de vivir y no son dominados por la vida. No sé si te lo hayan dicho, pero haces música. Cada movimiento tuyo me recuerda la paz de otra vida, de otro momento, cuando guardaba al silencio para mezclarlo con el aire. Eres un hombre muy zen, papacito. Ojalá yo algún día logre ser igual.
lunes, 17 de agosto de 2015
sábado, 15 de agosto de 2015
Quiero de ti
los cuadros verdes de tu camisa
su olor
profundo a un tú glorioso
a eso de las
cinco de la tarde.
Quiero de ti
las formas claras de tus ojos
y lo que hay
detrás de tus ojos
tan profundos y
diseminados en ti
caleidoscopio
de piel blanca.
Quiero de ti
lamer la materia del mar
que se esconde
entre los trastes
y me platica de
ti a las diez de hace diez
y dentro de
diez y diez plegarias de sol enternecido
mágica palabra
húmeda que se guarda como un pistilo
dejándome
abierta la oportunidad
de llamarte
desde tu boca.
Y quiero,
también, deshacerme en cantos y memorias
en la danza
diaria que es para mí amarte.
Quiero de mí
transfigurarlo todo
y luego dárteme
recién hecha
orfebre de luz
que ríe sobre mi tierra rendida.
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