martes, 17 de noviembre de 2015

Abres tus palmas entregando la brisa
su casa de agua y sus ventanas de híbridos mares
acurrucados entre el cielo y el suelo;
su tierra de fuego en el medio
y como si tu cuerpo tratara los cantares
trajiste la llama que en mí recuperó la risa. 

Abro mis manos a tu tierra media
tan fresca, tan húmeda, tan amante ciega. 

Coloco la maleta llena de mis trajes
de líderes, putas, maestras y astronautas. 
Desnudo mi memoria 
estabas aquí desde siempre
pertenecía a tu rumbo más que a mi sombra. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cada vez que hablas de literatura me dan ganas de decirte que eres mi mejor maestro. Nunca creí que el siglo XX y lo que llevamos de éste tuvieran tantas palabras para deslumbrar hasta al más escéptico de los conocedores. Y sí: todo es de un bello reciente y al mismo tiempo, fragmentario (pero ya no veo al fragmento como vidrios que cortan y hieren, sino como estrellas terrenales que vienen a iluminarnos el camino)... Es por que es así, lo sé. Pero también porque así me lo enseñaste tú.