Mientras te hago la cena, descubro la magia de la materia. Todo esto antes era materia virgen, cruda. Se diría que desgastada. Pero apenas comienza el fuego, y el color se exacerba en los ingredientes.
Eres el puente para mis desvaríos y reflexiones. Eso pasa cuando estás enamorada: te fijas en las cosas mínimas que antes no tenían importancia. Como el valor de la llama baja para calentar a fuego lento lo que será un manjar.
Así son las cosas bellas: se sellan (como el atún) a fuego lento. Como los besos de los amantes que se reencuentran en cada vida, como las soldaduras de las puertas de las cajas fuertes.
Te amo, Gracias por dejar experimentar contigo los sabores.
Eres mi sabrosaeador favorito.
Felices cinco primeros meses.