Quiero de ti
los cuadros verdes de tu camisa
su olor
profundo a un tú glorioso
a eso de las
cinco de la tarde.
Quiero de ti
las formas claras de tus ojos
y lo que hay
detrás de tus ojos
tan profundos y
diseminados en ti
caleidoscopio
de piel blanca.
Quiero de ti
lamer la materia del mar
que se esconde
entre los trastes
y me platica de
ti a las diez de hace diez
y dentro de
diez y diez plegarias de sol enternecido
mágica palabra
húmeda que se guarda como un pistilo
dejándome
abierta la oportunidad
de llamarte
desde tu boca.
Y quiero,
también, deshacerme en cantos y memorias
en la danza
diaria que es para mí amarte.
Quiero de mí
transfigurarlo todo
y luego dárteme
recién hecha
orfebre de luz
que ríe sobre mi tierra rendida.
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