martes, 25 de agosto de 2015
Hoy, mientras comíamos, observaba tus manos, la parsimonia de tus movimientos. Pareciera que hasta degustas el aire, jamás había visto a un hombre usar los cubiertos con la elegancia del prestidigitador y el donaire del rey. Creo que así comes el resto de las cosas que rodean tu vida, eres de los que dominan la gracia de vivir y no son dominados por la vida. No sé si te lo hayan dicho, pero haces música. Cada movimiento tuyo me recuerda la paz de otra vida, de otro momento, cuando guardaba al silencio para mezclarlo con el aire. Eres un hombre muy zen, papacito. Ojalá yo algún día logre ser igual.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario